Introducción a la construcciones de piedra seca en Sierra Mágina

 

 

 

 

CATÁLOGO DE CONSTRUCCIONES EN PIEDRA SECA DE LA COMARCA DE SIERRA MÁGINA

 

 

 

 

 

COORDINADORES DEL PROYECTO

 

-Juan Antonio López Cordero. Doctor en Filosofía y Letras, sección Historia, por la Universidad de Granada; Profesor-Tutor de la Universidad Nacional de Educación a Distancia.

-Jorge González Cano. Licenciado de Filosofía y Letras por la Universidad de Granada. Presidente del Colectivo de Investigadores de Sierra Mágina.

 

 

 

 

 

Asociación Colectivo de Investigación de Sierra Mágina (CISMA)

 


 

 

 

 

 

 

 

Introducción

Sierra Mágina presenta una geología diversa. Las tierras de montaña forman parte de las cordilleras Subbéticas o Prebéticas. Son sierras formadas por rocas carbonatadas, consistentes y ricas en bases, con calizas, dolomías y margas en su mayor parte. Son materiales de origen sedimentario, las rocas más antiguas datan del Triásico, y la mayoría son del Jurásico y Cretácico. Estos materiales se depositaron en medios marinos a diferentes profundidades. Destacan entre ellos las calizas nodulosas rojas con abundantes ammonites del Jurásico medio y superior. Existen algunas intercalaciones de rocas subvolcánicas al sur de Cambil y materiales cenozoicos dispersos en distintos puntos. La piedra caliza, la más abundante en la comarca, siempre ha estado muy presente en una amplia gama de construcciones tradicionales de piedra seca, como eras, chozos, albarradas, mojones, vallas, y demás construcciones de gran valor etnológico e histórico.

Estas construcciones tienen un antiquísimo origen, al menos del Neolítico, y se han seguido construyendo hasta nuestros días, como una arquitectura tradicional que constituye una de las expresiones culturales más significativa de Sierra Mágina, producto de la actividad de sus gentes, especialmente agroganadera, y de las condiciones climáticas y geográficas de la misma. Este tipo de construcciones están en peligro de desaparición por haber perdido la funcionalidad que tuvieron en el pasado, por lo que muchas están derruidas o bien se van arruinando y derrumbando al estar abandonadas.

Entre las construcciones de piedra seca más frecuentes en Sierra Mágina están las eras de trilla, que se extienden por toda la comarca, recuerdo de un pasado de economía principalmente cerealística. La mayor parte de ellas se encontraban concentradas en los ejidos, junto a las poblaciones. En la actualidad han desaparecido casi todos ellos al caer en desuso y ser absorbidos por la ampliación de los núcleos urbanos. Otras eras, muchas de las cuales aún se conservan, se encuentran diseminadas por la geografía rural de la comarca, entre olivos o en plena sierra; algunas rodeadas de terrenos antaño roturados y luego abandonados por su bajo rendimiento, como es el caso de los Entredichos (Pegalajar) o Mata Begid (Cambil).

Las eras son de diferente tamaño y construcción. La horizontalidad del terreno donde se ubican se realizaba a través de hormas de piedra1, rellenando de tierra hasta alcanzar la superficie necesaria para empedrarla. La solería es de cantos rodados, aproximadamente como el puño, sin argamasa de unión; colocados uno junto a otro eran hincados en el suelo con pisones de madera. Los huecos del empedrado eran rellenados de tierra, alcanzando el suelo una gran fortaleza para poder soportar el paso continuo de las bestias y la trilla.

El trazado del empedrado de las eras requería gran pericia. Primeramente se trazaban unas guías, cuyo nivel servía para empedar el resto de la era. Según la situación de las guías, las eras presentan figuras geométricas diversas que le dan singularidad a cada una de ellas.

Otras figuras omnipresentes en la sierra maginense son las cercas de piedra, llamadas también cercados o linderos, que separan los campos de cultivo del monte. Son construcciones de piedra en seco, recogida del entorno, cuyo fin era evitar el paso de ganado a las parcelas agrícolas. Por sus características están plenamente integradas en el paisaje. Se distribuyen por toda la geografía de Sierra Mágina.

Los muros de contención que también reciben el nombre de paratas, albarradas2 u hormas, presentan una gran diversidad por su forma y tamaño. Su fin es el aterrazamiento del suelo de cultivo, salvando así la dificultad de la orografía del terreno y la pérdida de suelo, aprovechando mayor superficie para la agricultura. Son frecuentes tanto en los cultivos de secano como también en los de regadío. Pero es especialmente en estos últimos donde alcanza su mayor desarrollo y se complementan perfectamente con una red de kilómetros de acequias para repartir el agua a cada bancal. El paisaje de estas zonas es de singular belleza al alcanzar una perfecta armonía el elemento arquitectónico humano con el natural. La piedra utilizada depende del entorno que le rodea. Es frecuente en algunas zonas de la comarca, como es el caso de la huerta de Pegalajar, utilizar la tosca para la realización de estos muros de contención, porosa, fácil de trabajar y menos pesada. Los aparejos del muro suelen ser de soga para las piedras labradas, utilizando algunas toscas a tizón para mejor trabar el muro.

La Huerta de Pegalajar es sin duda el lugar de Sierra Mágina que presenta mayor concentración de hormas. Sin duda, la construcción de toda una amplia red de bancales a lo largo de la ladera, incluso en zonas abruptas, aprovechando al máximo el terreno, supuso una gran obra de ingeniería en la que es aprovechado cualquier palmo de tierra basándose en hormas de tosca, una piedra caliza extraída de la misma huerta y otras zonas vecinas, como la cantera de las Eras de la Ventilla, siendo labrada a modo de sillar con una herramienta denominada escoda. El fin de las hormas era allanar el terreno para evitar la erosión y permitir el riego a manta que proporcionaban las aguas de la Fuente de la Reja. Algunos bancales de la zona más alta de la Huerta, construidos sobre la misma roca, se rellenaron de tierra proveniente probablemente de las periódicas limpiezas que se hacían del cercano estanque que embalsaba las aguas de la Fuente de la Reja, estanque que también acumulaba la fuerte erosión de la Serrezuela desnuda de vegetación. Las frecuentes labores en las que influía la proximidad al núcleo urbano, el agua y el abundante abono animal que recibía, le daban a la huerta una fertilidad de la que carecía el resto del terreno agrícola del término. Era un lugar ya cultivado en la Edad Antigua, pues en ella han aparecido restos de cerámica y piedras de molino romanos, junto con otros restos árabes que confirman su utilización medieval; y ya en época bajo medieval las crónicas cristianas citan la huerta de Pegalajar como zona de cultivo, relacionada con las aguas de la Fuente Vieja o de la Reja.3

 

Con la denominación de chozos, caracoles, monos o cuevas se designan en las poblaciones de la comarca de Sierra Mágina a las construcciones que forman un pequeño habitáculo de falsa bóveda, con muros y cobertura de piedra caliza sin labrar y sin ningún tipo de argamasa. Los hay de diferentes altura y planta, desde el que escasamente cabe un cuerpo a gachas para entrar, hasta los que presentan una puerta de entrada, que suelen ser más excepcionales. Se encuentran dispersos por el entorno rural de la sierra. Estos refugios recuerdan un pasado ganadero, aunque más tarde hayan sido utilizados y construidos también por canteros como habitáculo de los peones en el lugar de trabajo (canteras de piedra de Jimena o del Mercadillo4 en Pegalajar), y por agricultores cuando los cultivos se extendieron por la sierra. Son en Sierra Mágina muy abundantes. Los materiales utilizados se encuentran alrededor de la obra y por la sencillez de su construcción, sin argamasas de unión, están plenamente integrados en el paisaje.

El término chozas es usado en Sierra Mágina para definir una variedad de chozo que mantiene la planta circular, las paredes de piedra, pero está rematado por una cubierta vegetal cónica. Su función es eminentemente pastoril, aunque en algunas ocasiones era utilizado por agricultores, incluso por los neveros. La abundancia de ellos en Sierra Mágina ha quedado en la toponimia, como en la Cañada de las Chozas, ubicada en la Loma del Ventisquero (Albanchez de Mágina)..

La cubierta vegetal se hacía con un soporte de ramas resistentes de árboles como la encina, entrelazadas unas con otras, a continuación se cubría con una capa de hiniesta, a la que seguía una segunda capa, ésta de lastón, y terminaba en el vértice con un cerramiento de esparto cosido, con lo que se conseguía una perfecta impermeabilidad. Su utilización era temporal y la cubierta vegetal podía durar varios años pese a la inclemencia del tiempo. Una variedad de choza tiene la planta rectangular, está adosada a un ribazo y la cubierta es vegetal.

Otras construcciones son las casillas de muros de piedra seca, ubicadas en la sierra, de planta rectangular, una sóla altura y cubierta de teja árabe.

También, en muchos de los terrenos de cultivo de Sierra Mágina se pueden observar apilamientos de piedra, formando hilera o bien de tipo circular o poligonal, a veces con horma en su perímetro a modo de contenedor, que en Sierra Mágina recibe el nombre de majano5 y en algunos lugares de Cataluña se les denomina cloper. Son consecuencia de la limpieza del terreno pedregoso para las labores agrícolas. Este apilamiento se realizaba periódicamente, pues a medida que se araba el campo iban saliendo más piedras. Muchas de estas reutilizadas para aterrazar las zonas en pendiente, marcar las lindes o vallado de las parcelas, construir chozos, casas y corrales para el ganado.

Los pozos de nieve de Sierra Mágina también utilizaban la técnica de piedra en seco. Estas condiciones orográficas, con las alturas mayores de la provincia, como son los picos Almadén (2.032 metros), Mágina (2.167) y Sierra Mágina (2.014), permitieron el aprovechamiento de la nieve como recurso con fines terapéuticos y gastronómicos, junto con el desarrollo de un importante comercio basado en su exportación durante los meses de verano a ciudades como Baeza, Úbeda, Andujar Córdoba,... y, en general, todo el alto valle del Guadalquivir, que tiene un importante desarrollo entre el siglo XVI y finales del XIX. El uso de la nieve en Sierra Mágina perduró hasta la década de 1960, y ha dejado sus huellas en los pozos de nieve que se distribuyen por las cumbres del macizo de Mágina, y en otros aspectos, como son en la toponimia local los “caminos de neveros” y en la gastronomía los sorbetes de “aguacebá”.

Los pozos de nieve son el resultado del desarrollo de este tipo de cultura. Estos pozos solían ser circulares, variables en diámetro y fondo, entre los 4 y 17 metros de diámetro. Los materiales son por lo general de piedra carbonatada, propia de la zona, y el tratamiento de la construcción es mampostería, en su modalidad de piedra en seco. La gran mayoría de ellos construidos entre los 1.700 y 2.150 metros de altura, lugares en los que también se aprovechaba para el acopio de la nieve dolinas, simas y ventisqueros, como la famosa Sima de Mágina, situada en la Loma del Ventisquero.

Por lo general, el almacenamiento de la nieve se realizaba de forma muy semejante a las distintas regiones, como se había realizado durante siglos. En los meses de invierno, tras las nevadas, salían cuadrillas de neveros hacia los pozos. Era un trabajo arduo que duraba varios días, por lo que solía existir cerca del lugar un refugio para trabajadores y caballerías, como eran las derruidas casas de neveros y chozas de Mágina. Cuando el pozo estaba lleno, lo cubrían con ramas de aulaga, o de bálago, que actuaban como aislantes, y se aterraba, lo que hacia de aislante frente a las lluvias de primavera y permitía que la nieve se conservara hasta el verano. Ya en la época de calor, abrían los pozos de la nieve y extraían el hielo. El transporte a las poblaciones se hacía por dificultosos senderos, de noche para evitar el calor, con recuas de burros y mulos. La nieve iba introducida en aislantes seras, acondicionadas con tamo y paja. En ocasiones el traslado se hacía en cestos, sobre las espaldas del hombre.

En piedra seca se realizaban las minas, con el fin de concentrar la captación de aguas de las fuentes. Son estrechas y pequeñas galerías con una solera y dos paredes con bóveda de piedra en seco que conducían el agua al caño exterior y las depositaban en la alberca. Otro tipo de minas de piedra seca se realizaban para dar paso a las acequias salvando los desniveles del terreno de los bancales. Las minas son bastante frecuentes en las zonas de riego y de profundidad variable.

A las minas se asocian otros elementos de piedra seca, como son las albercas, impermeabilizadas en el interior con mortero, las hormas que protegen en entorno de la alberca y las canalizaciones de piedra de caces y acequias, además de pilas y piletas (piedras de diferente tamaño vaciadas para contener el agua). Aún hoy día son utilizadas este tipo de construcciones en diferentes lugares de huerta de Sierra Mágina.

La celebración, en Pegalajar (Jaén) en junio del 2004, del II Congreso Nacional de Arquitectura Rural en Piedra Seca, ha supuesto un revulsivo para el conocimiento, valoración y difusión de este patrimonio entre la población comarcal y provincial. Al mismo tiempo que se han promovido algunas incipientes estudios sobre el mismo.

Actualmente podemos destacar una serie de debilidades y amenazas, como consecuencia del tradicional olvido de las administraciones a este patrimonio y la pertenencia a la propiedad privada de la mayor parte de los terrenos.

De igual forma destacamos las fortalezas y oportunidades en el fácil acceso a algunas de sus localizaciones (Almadén, Bercho, La Cerradura, etc.), proximidad a la ciudad de Jaén y a importantes vías de comunicación, así como el creciente interés por el desarrollo sostenible en el mundo rural.

Las actuaciones para su protección deben iniciarse por el:

 

Objetivos.

El objetivo principal de proyecto es inventariar exhaustivamente el patrimonio arquitectónico rural en piedra seca de la comarca de Sierra Mágina6.

Como objetivo secundario, nos proponemos dar a conocer, proteger y promocionar este tipo de patrimonio por su singularidad arquitectónica, y alto valor histórico y etnológico en Sierra Mágina.

Utilizar el patrimonio rural en piedra seca como recurso para el desarrollo sostenible de la comarca.

 

 

Metodología.

La metodología empleada está basada en cuatro fases:

1ª Fase.

Investigación en los distintos archivos locales, provinciales y nacionales sobre documentación existente en relación con la arquitectura rural en piedra seca.

Antecedentes bibliográficos.

2ª Fase.

Trabajo de campo, con relación a la localización topográfica de la arquitectura rural en piedra seca. Localización en coordenadas UTM y sobre cartografía 1:10.000 establecer su situación, fotografiarla, las dimensiones y su estado de conservación.

3ª Fase.

Establecer las diversas clases de construcciones, en función de sus usos.

Establecer las diversas tipologías constructivas para cada uso.

4ª Fase.

En esta fase se procedería a la redacción del estudio de investigación propiamente dicho, donde se estudiaría esta actividad humana pasada en su contexto antropológico y etnológico, su importancia económica, etc.

Se apuntarían propuestas para su posible utilización con un recurso de desarrollo rural, enfocado a establecer posibles rutas turísticas, donde se tendrían en cuenta el componente medio ambiental, por su situación, y el componente etnológico por su origen.

 

 


1 El Diccionario de la Lengua Española recoge la acepción de “pared de piedra seca” en la palabra horma.
2 Parata o albarrada es definida en el Diccionario de Lengua Española como “pared de piedra seca”.
3 Relación de los hechos del muy magnífico e más virtuoso señor, el señor don Miguel Lucas, muy digno Condestable de Castilla. Edición y estudio de Juan Cuevas Mata, Juan del Arco Moya y José del Arco Moya. Universidad de Jaén – Ayuntamiento. Jaén, 2001, pp. 372.
4 Los chozos de la cantera del Mercadillo fueron destruidos hace algunos años en las labores de extracción de piedra, debido a la falta de protección y al haber perdido el uso para el que fueron construidos. Esta cantera fue utilizada al menos desde época medieval, con cuya piedra se realizaron las más diversas construcciones, incluso monumentos como la Catedral de Jaén.
5 El Diccionario de la Lengua Española define majano como “montón de cantos sueltos que se forma en las tierras de labor o en las encrucijadas y división de términos”
6 La comarca de Sierra Mágina, esta compuesta por los municipios de Albanchez de Mágina, Bedmar-Garciez, Bélmez de la Moraleda, Cambil, Cárcheles, Campillo de Arenas, Cabra del Santo Cristo, Jódar, Huelma, Noalejo, Pegalajar, La Guardia de Jaén, Mancha Real, Larva, Jimena y Torres.

 


 

Bibliografía específica comarcal.

- ESCOBEDO MOLINOS, Enrique. “Dólmenes, tholoi, cuevas de piedra, monos y caracoles”. Sumuntán: Anuario de Estudios sobre Sierra Mágina, núm 18. CISMA. Cambil, 2003, pp. 129-141. (http://www.cismamagina.es/pdf/18-09.pdf)
- ESCOBEDO MOLINOS, Enrique. “Cuevas de piedra, caracoles y monos”. Mágina +. Número 2. Asociación para el Desarrollo Rural de Sierra Mágina. Cambil. Noviembre 2001, p. 20.
- ESCOBEDO MOLINOS, Enrique. “Las cuevas de piedra en la zona sur de la comarca de Magina”. Actas del VII Congreso de Cronistas de la provincia de Jaén. Jaén, 2003, pp. 447-458.
- ESCOBEDO MOLINOS, Enrique. “Construcciones en piedra seca en la comarca de Magina”. Actas del I Congreso Nacional de arquitectura rural en piedra seca. Núm. 38. Zahora, 2003, pp. 501-508.
- ESCOBEDO MOLINOS, Enrique. “Los Chozos de piedra”. Jaén, pueblos y ciudades. Jaén, 1997-2000, p. 2095.
- FERNÁNDEZ, Ana; IBÁÑEZ TORRERO, Manuel. “La catalogación de la Huerta de Pegalajar como lugar de interés etnológico y su inclusión en el catálogo general del patrimonio histórico andaluz”. Sumuntán. Revista de Estudios de Sierra Mágina. Número 13. CISMA. Carchelejo, 2000, pp. 69-82.
- GALIANO TORRES, Ramón. “Arquitectura Rural en Pegalajar: la importancia y belleza de lo sencillo”. Jácena. Revista del Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Jaén. Jaén, octubre-diciembre-1997, pp. 8-16.
- GALIANO TORRES, Ramón. “Arquitectura Rural en Pegalajar: edificaciones integradas en el entorno”. Feria y Fiestas en honor de la Virgen de las Nieves. Pegalajar, del 4 al 9 de agosto de 1998. Ayuntamiento. Pegalajar, 1998.
- LÓPEZ CORDERO, Juan Antonio. “Los baldíos del Haza Colorada, Morrón y Hoyo de la Sierra entre los siglos XIX y XX”. Diario Jaén, 2-agosto-1997, p. 26. (http://personal.telefonica.terra.es/web/sierra-magina/articulos/los_baldios_del_haza_colorada.htm)
- LÓPEZ CORDERO, Juan Antonio. “La Fuente de la Reja, histórica seña de identidad de Pegalajar”. Sumuntán. Revista de Estudios de Sierra Mágina. Número 4. CISMA. Carchelejo, 1994, pp. 141-161. (http://personal.telefonica.terra.es/web/sierra-magina/articulos/la_fuente_de_la_reja.htm)
- LÓPEZ CORDERO, Juan Antonio. La venta de lugares del término de Jaén en el siglo XVI: el caso de Pegalajar. Centro Asociado UNED de Jaén. Jaén, 1997. (http://personal.telefonica.terra.es/web/sierra-magina/ventapegalajar/leer-venta.htm)
- LÓPEZ CORDERO, J.A.; Liétor Morales, J.; Y ROJAS LÓPEZ, J. Pegalajar: nueva aproximación histórica. Ayuntamiento. Pegalajar, 1993. (http://personal.telefonica.terra.es/web/sierra-magina/nuevaaproximacionhistorica/nueva_aproximacion_historica.htm)
- LÓPEZ CORDERO, J.A. y GONZÁLEZ CANO, Jorge. Conocer Mágina. Curso de Educación a Distancia. Unidades Didácticas. Asociación para el Desarrollo Rural de Sierra Mágina. Cambil, 2001. (http://www.magina.org/congresos3.htm)
- LÓPEZ CORDERO, J.A. y GONZÁLEZ CANO, Jorge. “La nieve, histórico comercio de Sierra Mágina”. En Sumuntán. Revista de Estudios de Sierra Mágina. Número 17. CISMA. Carchelejo, 2002, pp. 195-212. (http://www.cismamagina.es/pdf/17-12.pdf)
- SÁNCHEZ MARTÍNEZ, José Domingo. La política forestal en la provincia de Jaén. Diputación Provincial. Jaén, 1998.